Sorpresiva e indiscutible pareja

Resulta que la semana pasada, mi hermana menor P. me pasó una receta de hamburguesas de quinoa y calabaza. Yo, que en la vida comí quinoa, me tenté a hacerlas y a preprarlas en un plato totalmente palermitano, hipster y vegeteriano para conquistar cualquier paladar que sienta que una carbonada es muy poca cosa. Lo sorprendente del asunto es que, el maridaje entre las hipsterburgues de calabaza y la escueta ensalada de verdes quedó fantástico. Por supuesto, coronando la unión con la reducción de aceto y miel.

Aquí les paso la receta del plato completo (que está alterada y modificada por doquier).

Hamburguesas

Ingredientes:
Una tacita de café de quinoa
Dos culitos de calabaza (yo uso la parte de abajo por ser más fibrosa y menos rica para comerla sola)
Un huevo
Ajo, sal, pimienta y los condimentos que gusten

Preparación:
Primero que nada prendan el horno. Van a necesitarlo y  mejor que se vaya calentando para ahorrar tiempo después.
Hecho esto, ponen a hervir la quinoa en agua (la proporción es 1 de quinoa 3 de agua pero incluso así puede ser que necesiten un poquito más). Mientras tanto, cortan y pelan la calabaza y la ponen a preparar al vapor (también lo pueden hacer al horno, pero tarda más).
Cuando todo esto queda cocido, lo mezclan en un bowl junto el huevo revuelto (para amalgamar, como le gusta decir a mi madre) y mezclan el ajo y los condimentos. Esperen que se enfríe un poco y hacen hamburguesas (de forma un poco deforme, seguramente) y las meten al horno para cocinar y dorar.

Ensalada

Ingradientes:
Lechuga y Rúcula.
Reducción de aceto: aceto y miel.

Para el aderezo, lo único que hay que hacer es agarrar el aceto y la cantidad de miel que se desee y ponen a calentar sobre una sartén. Al poco rato van a notar unas diablólicas burbujitas que vaticinan un tremendo olor a vinagre. No se asusten, está todo bajo control. Dejen que el vinagre se evapore y la mezcla se haga espesa. Cuando tiene la consistencia deseada, aparten del fuego y dejen enfríar (yo a veces incluso le meto una cucharada de miel extra después de sacarla del fuego).
Cuando esté frío, mezclen la rúcula y la lechuga y decoren cancheramente con la reducción de aceto y miel y un chorrito de aceite (por supuesto, súmenle sal a gusto).