Si la vida te da limones…

Es invierno. Los morrones cotizan en bolsa, las frutillas no aparecen y las paltas son armas de ataque contra las invasiones inglesa. ¡Yei!

Pero no desesperen, entre tanto mar de angustia, hay una buena noticia: el invierno es la época por excelencia de los cítricos. Ya sé, ustedes dirán: ¿pero quién quiere un jugo de naranja con 8ºC y sin calefacción? (porque recordemos que hay que ahorrar energía). Yo responderé que los cítricos no son solo las naranjas y que hay que empezar a echarle el ojo al limón (y no solo para unas milanesas con puré – manjar de dioses si los hay -). Lo que hay que pensar es en el largo plazo, es decir, en el futuro verano que se aproxima. En unos meses las paltas volverán a ser comestibles y las limonadas van a ser anheladas por doquier (y el que va a cotizar en bolsa va a ser, justamente, el limón). Por eso los invito a que hagan un paseíto por su verdulería amiga, se compren un buen kilo de limones y llenen sus viejas cubeteras con jugo de limón. En unos meses, con el calor inosoportable del Sol veraniego los esté matando (o cuando quieran hacer un guacamole formidable) se van a acordar de esta humilde servidora.