Por amor al baño

Si en su baño sufren de la clásica bañadera que no invita a darse un cálido y restaurador baño de inmersión, es hora de arreglarlo.

Siempre y cuando la pintura no se haya saltado/cascado/rayado y solo se haya ennegrecido, la solución es (nuevamente) mi mejor amiga, la lavandina.

Es tan sencillo como llenarla de agua (hasta donde quieran limpiarla) y ponerle lavandina. La proporción es algo así como por bañadera llena una botella de lavandina. La dejan actuar un par de horas y, al rato, la vacían. Eso sí, no es mágico. Ahora toca fregar con un buen cepillo… pero considerando lo que vale enlozar la bañadera, yo encantada fui a comprar un litro de lavandina Ayudín (a precio cuidado, claro está).