Pollo entero

Sé (por comentarios y rumores) que hay muchos allá afuera que todavía no se animaron a comprar el pollo entero. Ojo, yo estoy muy al tanto que la idea de enfrentarse a casi-un-ave-viva puede asustar a cualquiera, pero para vencer el miedo inicial, nada mejor que una receta fácil e infalible.

Para eso lo que recomendaría hacer es:

  1. aprovechar cualquier oferta de pollo entero que haya en el supermercado o pollería de su confianza (que no pese más de un 1 kilo, tengan en cuenta que a lo que compren van a tener que restarle el peso de la piel y los menudos)
  2. comprar el susodicho pollo entero
  3. limpiarlo (sacándole la piel y los menudos)
  4. meterlo en la bolsa para horno Knorr, esparcir el saborizador y colocar una fuente para hornear. Cocinar por 40 minutos

Una vez hechos estos sencillísimos pasos (es innegable que cualquiera, no importa qué tan chef sea o no puede hacerlos), es cuestión de esperar a que la comida esté lista.
Claro que algunos pensarán “yo vivo solo, ¿qué voy a hacer con un pollo al horno?”. Mi respuesta es contundente: trozarlo (cortarlo en pedazos) y freezarlo. La realidad es que les va a quedar un pollo todo condimentado y rico para comer cuando quieran y, de paso, habrán dado su primer paso frente a la conquista del “pollo entero” que tan bien promocionado anda estos días.

Tip extra: además del pollo pueden incluir unas papitas dentro de la bolsa para horno. Esas, no para freezarlas, sino para devorarlas cuando la cena esté lista.