MARTINIANO TENÍA RAZÓN

Bueno, no total, absoluta e innegable razón pero algo de razón tenía el buen hombre y alguien tenía que decirlo.

Sinceramente, desde que la cocina y el queso crema (puede o no ser Casancrem) llegaron a mi vida, yo prácticamente no uso la crema para nada. Mis motivos son:
– pesadez de la comida: hay que reconocer que la crema es pesada, una no puede estar comiendo una o dos veces por semana comida con salsa de crema así como así, sin consecuencia alguna
– la crema se corta de nada: tampoco podés dejarla abierta por semanas y esperar que siga divina cuando la quieras usar. Si la abriste y no pensás usarla en los próximos días, mejor freezala (el queso crema, gracias a su alto contenido plástico – ??? – aguanta lo más bien!)
– le queda bien a cualquier cosa. Salteados, pollos, ensaladas, cualquier cosa le metés una cucharada y queda cremosa. No, no tengo idea cómo lo hacen.

Mi humilde aporte a la causa (además de reivindicar a un señor que levita por comer queso) es este pequeño cuadro comparativo. Ideal para todo aquel que todavía no se adentró en el mundo de los quesos crema y no quiere hacer de niño explorador hasta dar con el correcto.

 

Comparación científicamente testeada entre quesos crema