Hamburguesas son las de ahora

Mi relación con las hamburguesas caseras empezó allá por los años ’90 cuando yo todavía era bastante chiquita (no había empezado la primaria) y vivía, por supuesto, con mis papás. Mi mamá, en particular, que siempre nos educó para comer sana y magramente, no compraba Patys (ni hambruguesas Swift, ni nada) sino que hacía ella misma hamburguesas caseras. La realidad es que, como las hacía a base de cortes muy magros y desgrasados, las pobrecitas eran tan nutritivas y saludables como secas. Para mí era un misterio grandioso como, en algún asado-de-paty auspiciado por alguna compañerita del coelgio, de pronto, podía comer esas hamburugesas rechonchas en jugo en pan. Tan chiquita era que me costó entender que así se compraban las desgraciadas.

En fin, por supuesto que me mudé y fui una gordita feliz comprándome las (ahora entiendo) tristes hamburguesas de paquete. No les voy a mentir, yo seguría pensando que las hamburguesas de paquete son un lujo inigualable de no ser porque la bandeja de carne picada que venden en el supermercado trae una cantidad excesiva para hacer un tuco para dos perosnas. El día en que compré esa carne y vi que me sobraba pensé “¿por qué no?” y me puse a hamburugesar. ¡Imagínense mi sorpresa al descubrir que, no sólo no tenían por qué ser secas sino que, encima, eran más fáciles de hacer que un huevo frito!

Ahora bien, lo primordial es elegir ingredientes que nos gusten. Yo, acá, les dejo una selección de ingredientes que usé para mis hamburguesas del reviente:
– un kilo de carne picada
– una o dos cucharadas de harina de garbanzo (o harina común). Sirve para que se amalgame bien la hamburugesa.
– una cebolla
– todas las hojas verdes de una cebollita de verdeo
– 100 gr panceta
– dos dientes de ajo
– salpimentar (¡hermoso verbo!) cuanto sea necesario

Básicamente los pasos serían serían:
1. picar las verduras, el ajo y la panceta tan chiquitos como se puedan.
2. mezclarlos con la carne picada hasta que se genere la famosa “masa homogéna”
3. Hacer bolitas y aplastarlas convirtiéndolas en hamburguesas. Por supuesto, si tienen un hamburgues-o-matic, darles forma será un poquito más sencillito.

Y listo. Hamburguesas (de esas que tienen que tipearse siempre con H mayúscula) listas para cocinar en la plancha cuando gusten. Algunos tips menores serían:
1. pueden usar la cantidad y tipo de verduras que quieran y les gusten. A decir verdad la de la foto es otra versión de la misma tanda de hamburguesas (tiene morrón, cebolla, ajo, un toque de pimiento picante y otro de picante togarashi)
2. si van a hacer como mi mamá (y piden que les piquen un corte de carne en particular) fíjense que no sea un corte demasiado magro
3. las guachas son tan sexies que les calza bien cualquier cosa: ya sea una porción de papas con cheddar o una enslada de lechugas y afines. En la foto podemos verla posando frente a una tortilla rosti (una delicia suiza que en cualquier momento les comento de qué va)