Genie in a bottle

Hace poco me convidaron con, lo que podríamos decir, una cajita de vino. Pero no una de esas de madera que adentro tienen la botella y tampoco un clásico y popular tetra, sino un vino en caja (que se conoce cancheramente con el concepto de bag in a box). Para ser más precisos, es una coqueta caja de cartón (con un hermoso diseño de troquelado y dispenser para poder ser servido sin desparramar ni una gota) con una bolsa plástica en su interior que contiene este elixir de los dioses.

Los que tuve el gusto de probar fueorn un Cabernet Sauvignon (¡qué bien queda escribirlo!) de La Escondida y un Pinot de la Loire (que sigue siendo muy sexy de escribir) de Suter. El primero muy robusto y contundente y el segundo dulce y femenino (por si quieren testearlos por ustedes mismos, de acuerdo a sus gustos).

Ahora bien lo (para mí) verdaderamente destacable de esta nueva forma de comercializar el vino es lo sustentable de la cuestión (aspecto al que este blog suscribe por demás). Veamos por partes:

– Espacio: al tratarse de cajas de cartón son fácilmente apilables. Es decir que, en un camión, container, etc. pueden ponerse unas encima de las otras, sin riesgos de rotura y sin desperdiciar espacios vacíos (como pasa con cualuqier botella de vidrio).

– Peso: aún más importante que eso está la economización del peso. Para los que no saben, el peso que tiene que arrastrar un camión influye directamente en el combustible que este necesita para hacerlo y, como el cartón pesa muchísimo menos que el vidrio, 20 kilos de vino presentado en el formato bag in a box son más del doble de litros que el vino presentado en una botella de vidrio.

Resumiendo tantos: digale no a la vieja costumbre de la botella y dele una oportunidad a esta nueva joyita. Como plus adicional: no tiene uno que conformarse con tener apenas 750cc de esta delicia, sino que estas cajas pueden venir de 2 o 3 litros (y ocupar el espacio de dos botellas) sin problema!