Cosas que me hubiera gustado que me dijeran cuando me mudé sola

En estos meses, mi colega y co-laburante P. parece estar a punto de dar el gran paso. De cerrar (de una vez por todas) la puerta del hogar maternal como local y empezar a visitarlo como invitada. De empezar, de una buena vez, su propio hogar con sus propias reglas. En otras palabras: ahora puede decidir a qué hora almorzar, desayunar y cenar! Llegado ese momento, todos mis amigos y conocidos me dicen “me encanta tu blog” (porque claro, el mismísimo pasa totalmente desapercibido cuando uno no se tiene que preocupar de los quehaceres y la economía doméstica, pero de pronto es un mundo de recursos cuando hay que cuidar la casa propia). En fin, por el pedido de P. y en su honor, acá van algunos detallitos que me hubiera gustado saber antes de mudarme sola.

No te vas a morir de hambre
Bueno, en rigor de verdad esto me lo dijeron pero no lo creí. Yo, como freelancerista y taurina extrema, temí fuertemente por mis ingresos durante los primeros meses (y los meses previos) a mi independización. Tanto así que empecé a hacer cosas ridículas como comer fideos con manteca y sal (por si no podía pagar el queso). De más está decir que esa fantasía estuvo muy lejos de cumplirse y ahora como los fideos con queso y salsa (un lujo, lo sé, y están lejísimos de costar una fortuna).

Los enlatados no son el enemigo
Me crié pensando que las verduras enlatadas eran lo peor, no servían para nada ni tenían gusto. Bueno, resulta que no es tan así. No les digo que sea una fiesta de sabor en su boca, pero la verdad es que es un placer poder tener choclo en cualquier época del año. Encima, con los descuentos que tiene el Día y el Carrefour, son una ganga (me atrevería a decir que son más baratos que comprar el mismísimo choclo).

Existe una infinidad de comidas fáciles de preparar y libres de harina de trigo
A diferencia de lo que pensé en mi primer año de independencia, la dieta de una joven chica soltera no tiene por qué reducirse a tartas, sandwiches o insaladas insípidas. Hay un universo de comidas muy fáciles de hacer (salteados, al horno, curdas) que no llevan demasiado tiempo, ni igredientes rarísimos/carísimos, ni harinas. Es cuestión de dejar de colapsar e investigar un poco en la infinita internet y todas las respuestas aflorarán gracias a Google.com 😉

Retrasarte en el pago de tus cuentas no es para nada grave
Evidentemente vivimos en una sociedad donde la impuntualidad e irresponsabilidad tiene márgenes generosos. Por eso, si se olvidan de pagar Aysa, o la luz, o lo que fuere… no colapsen. Su demorá será multada con cifras insignificantes como $15 (o incluso menos). Un porcentaje nimio si lo comparamos con la cantidad de impuesto que cobran sobre el costo real del servicio! (lo mismo ocurre con el pago de expensas)

No importa lo que hagas, tu encargado va a saber todo de vos
No sé cómo lo hacen, pero siempre saben si estás o no estás. Si fuiste o si venís. Rarísimo. Un gran hermano que trabaja unas 8hs al día (o menos, en mi edificio), pero el tipo sabe TODO. Es como si los millones que cobrara de sueldo fueran en realidad para que trabaje para la SIDE y no para limpiar, cuidar y mantener el edificio. En fin, mejor tenerlo de amigo…

Televisor + torrents = una gran despedida del día
En soledad, cuando se termina el día, puede ser un poco demasiado solitario. Tener a mano películas (o series, según guste!) para ver directamente antes de entregarse a la fiesta de las sábanas blancas, es una gran compañía para esos días donde uno vuelve demasiado temprano como para meterse directo a dormir.

Las cucarachas mueren
Quizás no mueran de pie, ni se suiciden en primavera, pero lo importante es que mueren. Y no solo eso, uno puede ganarles una batalla incluso en verano. Este mismo verano experimenté mi terror principal a vivir sola (logré evadirlo por 3 o 4 años pero, tarde o temprano, las desgracias siempre llegan). Lo bueno del tema es que, cual Hércules en el camino del héroe, yo volví más sabia y preparada para defender e informar a la sociedad en la que vivo. Y, no solo eso, incluso comprobé que en el largo plazo, los viejos cebos infectos que venden en el supermercado pueden ser de gran utilidad para prevenir futuras plagas.