Catástrofe en la cocina

Sí: te pasó la desgracia. Quizás no sabías cocinar, o te quedaste dormido, o el timer no sonó, o te olvidaste de que estabas haciendo una salsa de tomate riquísima para la pasta… La cuestión es que se te quemó todo y en el cacharrito ese divino que tenías (que encima era de teflón y no podés frotar con virulana) te quedó lleno de tomate carbonizado. Tan carbonizado que cualquiera diría que es metal quemado y aglomerado, intrínseco al jarrito.

Para tratar de solucionarlo lo dejaste una noche en agua y no aflojó. Lo dejaste otra noche en agua (esta vez hirviendo) y siguió sin aflojar. Estás a punto de cometer teflonicidio con la virulana en la mano… y acá vengo yo con un tip ATD (aprueba de todo desastre) para salvar el día.

La receta del éxito es fácil y me la pasó mi amiga Flopi. Solo necesitás: jabón de lavar la ropa (en polvo o líquido, da igual, una cucharada) + lavandina (un chorro) + agua. Mezclás todo (en el mismo cacharro u olla), lo ponés al fuego, dejás hervir unos minutos y magia! Se despegó todo lo pegado y tenés tu ollita nueva para volver a usar (sin un rasguño al telfon).

El mismo menjunje mágico sirve para aflojar la suciedad y grasa de casi cualquier cosa. Si lo quieren usar, por ejemplo, para lavar el horno, usen agua caliente y froten con eso las partes sucias.

Mi único consejo a la hora de hacer el hechizo es que no abandonen su puesto de observación, porque el jabón hace espuma a lo grande y no tiene piedad a la hora de seguir ensuciando cocinas (ojalá me hubieran dicho eso cuando tuve que hacerlo yo…).