Carbonada infiel

El zapallo anco (o cualquier zapallo, para el caso) puede convertirse en el mejor amigo de una en tiempos fríos gélidos (y lluvias que parecen nunca acabar, ejem, ejem). Rico, nutritivo y calentito, es un gran As bajo la manga para los largos inviernos en los que una no quiere saber nada con comer una fresca ensalada pero tampoco quiere imaginarse con 15 kilos más de acá al próximo enero. En fin, para aprovecharlo todo todito en su integridad, acá les dejo esta receta apropiada y deformada para hacerse una carbonada (para una persona) y no tener que tirar ese culito, fibroso y zapalludo que siempre queda dando vueltas y es mucho menos tentador que el resto.

Ingredientes 
Una batata chiquitita chiquitita
Dos tomates
Cebolla a gusto
Pollo (1/3 de pechuga)
Queso
Medio caldo de verduras
Un zapallo de anco

Preparación
Por un lado agarramos nuestro culito de anco y lo metemos al horno (no es necesario pelarlo). Idealmente a horno mínimo pero, si son ansiosos como yo, pueden arrancar en máximo y después ponerlo a mínimo. Lo importante acá es que quede todo cocido y tierno.

Por el otro lado, ponemos a dorar en un cacharrito el pollo (previamente cortado muy muy chiquito) con la cebolla. Cuando eso está encaminado (es decir, la cebolla transparentosa) ponemos el caldo (diluído en 200ml de agua caliente), la batata y el tomate (ambos cortados en cubitos chicos) y dejamos hervir a fuego mínimo con tapa durante unso 20/30 minutos.

Una vez cocinado todo, colocamos el contenido del cacharrito en el zapallo, recubrimos con queso y metemos en el horno unos 5 minutos más. Hecho esto, el almuerzo está servido!