Calabaza love

Últimamente ando experimentando en el rubro panificados. El enorme sobreprecio que tiene un pan lactal fue el sponsor oficial de esta nueva pasión. Empecé con tapas de empanada casi de casualidad y poco a poco me fui animando. Todavía estoy lejos de llegar a la iluminación panaderil, pero mientras tanto me defiendo (y agasajo comensales con panes saborizados y caseros).

Hace no mucho decidí aumentar la apuesta y empezar con las harinas integrales. Aunque el mito cuenta que “son más difíciles”, por el momento resultaron más o menos lo mismo que con la común (aunque con ese gustito-a-sano que a veces no inspira tanta pasión). Dicho esto, paso a comentarles cómo hacer una tarta de calabaza buena, bonita y barata (y, si bien toma bastante tiempo, el tiempo que toma cocinarla es poco).

Ingredientes para la tapa:
– 150 gr de harina integral extra fina
– 75 ml de agua
– aceite (3 cucharadas)

Ingredientes para el relleno:
– Un buen zapallo anco
– Una cucharada de queso crema
– Salvia
– 3 huevos
– Sal a gusto
– Opcionales: semillas, pimientas, especias

Preparación:

Bueno, lo importante acá es preparar primero la calabaza. La cortamos en cubos grandes (unos 3x3cm) y la cocinamos. Yo soy partidaria de hacerla al vapor (conserva más sabor y junta menos agua) pero la pueden hervir si prefieren.

Mientras eso se resuelve por sí solo, vamos a meter las manos en la masa. Agarramos la harina, le ponemos la sal (y las especias que gusten) y de a poco vamos sumando el agua y el aceite (pueden estar o no mezclados a priori). Ahora bien, las recetas tradicionales suelen sugerir más materia grasa (ya sea aceite, grasa o manteca) porque todos amamos ese gustito increíble que deja la grasa. La realidad es que con esas 3 cucharadas ya alcanza para que la masa no se nos pegue en las manos y, si le ponen más, va a quedar más rica pero menos sanita (ergo, lo dejo a gusto).

Una vez mezclado todo ese engrudo, deberían tener una masa más o menos fácil de manejar, arrancan a estirarla con la ayuda de un buen palo de amasar. Si sienten que esa masa es una piedra dura, pueden agregarle agua, ¡por supuesto! Yo recomiendo tirar un poquito de harina sobre la mesada e ir amasando así. Vuelta y vuelta de harina para que no se pegue nunca en el palo de amasar o la mesada. Toda esta aventura no debería tomarles más de 30 minutos la primera vez (y después van a ver que les va a ir saliendo más rápido), así que pueden irse a descansar hasta que la calabaza esté lista.

Cuando está lista (la pueden pinchar sin problema) la pasan a un bowl y, con la cáscara y todo, le meten la cucharada de queso crema, la sal, la salvia y los condimentos que gusten. Hecho esto, agarran la Minipimer y le dan hasta que quede el más perfecto de los purés. No, chicos, no me olvidé de la cáscara. La minipimerizan con cáscara y todo, a la buena de Dios. Confín y verán la delicia que sale.